3 Pasos para trabajar la humildad

18.08.2020

Necesitamos humildad ahora más que nunca. Las tendencias recientes en Estados Unidos sugieren que según varias métricas diferentes, el narcisismo ha ido en constante aumento. Este auge en el auto-engrandecimiento y los derechos ha envenenado las relaciones y causado estragos en los lugares de trabajo, cosido una creciente división en la política y alimentado la guerra cultural.

También hemos olvidado cómo disentir de manera productiva y cortés. Se ha vuelto cada vez más difícil tener conversaciones civiles con personas que tienen diferentes puntos de vista, y muchos simplemente se rodean de noticias que confirman sus creencias (y círculos sociales) que los aíslan de nuevas ideas, simplemente reforzando sus formas preferidas de ver el mundo. Nos hemos instalado en cámaras de eco, favoreciendo la mentalidad cerrada y la validación en lugar de la mentalidad abierta, la curiosidad y la investigación libre. Hemos visto el precio de la arrogancia en las familias, los vecindarios, los lugares de trabajo y la sociedad.

La humildad contrasta fuertemente con el estado actual de las cosas, ofreciéndonos una manera de involucrarnos a nosotros mismos y a los demás con honestidad, curiosidad y mentalidad abierta. Se ha demostrado que la capacidad de presentar nuestras ideas y puntos de vista con modestia, compartir elogios y culpas, y considerar las necesidades de los demás, aumenta la felicidad , fortalece las relaciones y logra el éxito profesional.

La humildad ha sido ensalzada durante mucho tiempo como una virtud antigua y, sin embargo, con demasiada frecuencia, el rasgo se pasa por alto y se devalúa. Sin embargo, investigaciones científicas recientes han comenzado a revelar lo que nuestros antepasados ​​ya sabían: que la humildad tiene el poder transformador de cambiar la vida, las relaciones, el trabajo y la sociedad misma de las personas.

La humildad se trata de verse a uno mismo como del tamaño adecuado: no demasiado grande (ego demasiado inflado), pero tampoco demasiado pequeño (tímidamente pusilánime). Implica: 

  • (a) conciencia: una autoconciencia precisa de las propias fortalezas y debilidades, 
  • (b) apertura: la capacidad de aceptar abiertamente comentarios y críticas mientras presenta sus propios puntos de vista con respeto, y 
  • (c) empatía: una preocupación empática por el bien -ser de otras personas.

Entonces, ¿cómo puedes desarrollar la humildad? Comience con estos tres pasos:

1. Busque comentarios. Empiece por buscar comentarios honestos de una fuente confiable en su vida (por ejemplo, un miembro de la familia, una pareja romántica, un amigo de confianza, un colega valioso). Pregúnteles qué tan humilde perciben que es usted, dónde están sus puntos ciegos y cómo podría ser más consciente, abierto o empático. Para desarrollar la humildad, debe estar consciente de sus propias áreas de crecimiento.

2. Deje de lado su actitud defensiva. Es posible que no le guste la retroalimentación que escucha, lo que le impulsa a responder a la defensiva negando cualquier irregularidad, desplazando la ira en su fuente de retroalimentación o proyectando cuán arrogantes son otras personas. Eso es contraproducente. Tómate un momento para afirmarte y acepta este proceso como la oportunidad de aprender y crecer, entendiendo que desarrollar la humildad requiere tiempo y esfuerzo. Desarrollar la humildad requiere esta apertura para aprender.

3. Concéntrese en la empatía. La empatía es la clave de la humildad y se compone de dos partes: la capacidad de adoptar la perspectiva de otra persona y una preocupación genuina por el bienestar de otra persona. Desarrollar la empatía nos ayuda a cultivar la humildad. Antes de responder, hágase dos preguntas: 

  • (1) ¿Por qué otras perspectivas podrían ser correctas? 
  • (2) ¿Cómo respondería si tratara a la otra persona como si estuviera haciendo todo lo posible? La empatía puede ayudar a romper nuestro patrón de autoenfoque y conectarnos con los demás.

Estos tres pasos pueden ayudarlo a comenzar a cultivar la humildad en su propia vida. Y mientras lo hace, es posible que se sorprenda de cómo su perspectiva puede comenzar a ampliarse y sus relaciones pueden continuar floreciendo. 

¿Recuerda, en tiempos normales, cuando podíamos enojarnos fácilmente con nosotros mismos porque no habíamos logrado esto o aquello? Bueno, estos no son tiempos normales, y algunas cosas no volverán a ser como antes, así que tal vez la forma en que nos tratamos también necesite un pequeño ajuste.