Formas de entender y tratar el desacuerdo

15.01.2021

Hablar con alguien con quien no estamos de acuerdo es una pesadilla impredecible para muchos de nosotros. Las tensiones aumentan rápidamente, especialmente en tiempos de incertidumbre.

En nuestro clima político actual, muchos de nosotros estamos experimentando un colapso en nuestra capacidad para involucrar al "otro lado". Cuando estos canales de comunicación fallan, puede representar una pérdida significativa para nuestras relaciones, nuestras familias, nuestras comunidades e incluso nuestra democracia.

¿Cómo podemos superar una polarización tan profunda?

Este artículo analiza formas de mejorar las conversaciones con personas con las que no estamos de acuerdo sobre un tema determinado.

Nota: Este artículo asume que está hablando con alguien que no representa una amenaza inmediata de violencia o abuso para usted o para otras personas. Si ese es el caso, busque la orientación profesional de un terapeuta o mediador.

Antes de sumergirse en, permítanme ofrecer que nosotros deberíamos defender con pasión y articuladamente por causas que creemos. El objetivo aquí no es para tonificar a nosotros mismos o pedir disculpas por nuestras creencias, pero para ser más eficaces, creíbles y colaboración cuando estamos interactuar con personas que ven el mundo de manera diferente.

¿Por qué importa esto? Es importante porque, si bien muchos de nosotros tememos al desacuerdo, el hecho es que el desacuerdo es una parte natural de la vida. Puede ser saludable o no saludable. Si buscamos proteger nuestras relaciones y fortalecer nuestras comunidades en lugar de permitir que se rompan, debemos priorizar los desacuerdos más saludables.

1) HACER: decirle a la gente lo que importa

Antes que nada, asegúrese de reforzar su relación con la persona. Decir cosas como, "Antes de decir cualquier otra cosa, quiero asegurarme de que sepas que me preocupo por ti" o "Quiero respetarte y apreciar tu perspectiva" es muy útil. En lugar de entrar en una conversación listo para una pelea, lo que inmediatamente pone a todos a la defensiva a la escucha, intente calentar con "Hola, soy yo. Alguien a quien le importe."

Recuerda no decir: "Me preocupo por ti ... pero". Es importante no calificar. Expresar que son importantes, y punto, les recuerda a ambos el valor de la relación por encima de las creencias e ideales personales. Es un gran recordatorio brillante de que nuestra humanidad está determinada por cómo nos tratamos unos a otros, no por cuánto estamos de acuerdo.

2) NO HACER: Dejar que la frustración lo supere. Canalícelo.

Es difícil mantener la calma cuando la gente dice cosas a las que te opones firmemente. Puede ser tentador, e incluso catártico en el momento, estallar contra ellos.

Tómate un momento y recuerda un momento en el que cambiaste de opinión sobre algo. ¿Esa experiencia involucró a alguien gritándote o avergonzándote? Probablemente no.

Nuestras metas en las conversaciones difíciles generalmente deben ser 1) Proteger la relación con esa persona y 2) aumentar su comprensión y aumentar las posibilidades de que lo entiendan. Estos objetivos son mucho más difíciles que explotar.

En esos momentos en los que te sientes como una caldera a punto de estallar, respira hondo y concentra toda esa energía en... hacer más sentido. No explote, no arremeta. Canaliza esa frustración en una razón pura y sin paliativos. Haz que esa energía trabaje en tu nombre.

Si no puede canalizarlo en ese momento, no hay absolutamente ningún problema en decir: "Estoy demasiado enojado, necesito tomarme un descanso". Ve a desahogarte y vuelve a esto más tarde. Siempre hay tiempo para hacer una pausa si se te pasa la cabeza. Porque si no se detiene y se detiene, corre el riesgo de poner en peligro toda la relación. Es posible que pierda la credibilidad o la confianza por la que ha estado trabajando.

Por lo tanto, proteja su inversión en esa persona y haga todo lo posible para mantener una comunicación productiva con ella (excepto en los casos en que se necesiten límites más estrictos o sea necesario poner fin a la relación por su propia seguridad).

3) HACER: Reconocer los miedos bajo la superficie

Queremos ser libres y no controlados. Tememos al caos y buscamos sentido y orden. Es importante reconocer qué miedos están impulsando la estructura de creencias de alguien.

  • "Puedo entender cómo te sentirías si creyeras que si _____ no sucede, el mundo se desmoronará".
  • "Tengo miedo de ver a mi país desmoronarse".
  • "¿Sabes de qué tengo miedo?"

Es importante que las conexiones emocionales fuertes comprendan las cosas que tenemos en común. Reconocer los miedos muestra empatía y es un recordatorio de nuestra experiencia humana compartida. A veces, el miedo puede ser lo más importante que tenemos en común. No se apresure a pasar por alto este elemento importante y muy real. Si una conversación se queda estancada en el barro y no va a ninguna parte, examinar y compartir los miedos puede hacer que las cosas se muevan en una dirección más fructífera.

4) NO: Asuma lo peor

La gran mayoría de nosotros queremos ser buenos. Queremos luchar por el mejor mundo posible y hacer lo correcto. Podemos tener diferentes visiones de cómo llegar allí, pero es importante asumir que alguien tiene buenas intenciones hasta que tengamos una prueba definitiva de que no es así. Trate de hacer un punto para decir cosas como:

  • "Puedo entender de donde vienes."
  • "Puedo ver que tus intenciones vienen de un buen lugar".
  • "Tienes un buen punto".

Demuestre que ve a la persona debajo de las opiniones. Demuestre que asume que tienen buenas intenciones a menos que tenga evidencia directa de lo contrario. Trate de interpretar lo que dicen de manera generosa, incluso si planea rechazar sus ideas.

¿Qué logra esto? Le muestra a nuestro interlocutor que no estamos empeñados en atacarlos solo porque están del "otro" lado. Extender la buena voluntad es razonable y amigable. Crea un espíritu de colaboración. Incluso si pensamos que alguien está adoptando ideas extrañas o problemáticas, decirle que esperamos y esperamos lo mejor de ellos construye un puente. Excepto en casos extremos en los que alguien diga algo descaradamente malicioso, intente ver qué valor o mérito tienen sus ideas. Dale crédito cuando es debido, y es más probable que alguien se abra y tenga una conversación real.

5) HACER: Comparte tus fuentes

La información que utilizamos para construir y defender nuestras creencias es increíblemente importante. De dónde obtenemos esta información también es importante. El problema es que, en la era digital, hay mucha información convincente falsa o engañosa flotando en el mundo.

Comparta sus fuentes de información, como artículos, libros o documentales, y esté preparado para la posibilidad de que las personas critiquen esas fuentes o rechacen su legitimidad. Todo eso es parte del proceso de negociación social y sano desacuerdo. Si sus fuentes son legítimas, no deberían tener problemas para mantenerse bajo escrutinio.

Si alguien rechaza sus fuentes, intente encontrar fuentes que ambos puedan aceptar como válidas, incluso si comprende que esas fuentes pueden tener sesgos. 

6) NO HACER: Lanzar granadas verbales

Algunas palabras pueden percibirse como emocionalmente agresivas y crear el efecto opuesto del discurso colaborativo y productivo. Esto incluye cualquiera de los siguientes:

  • Insultos: palabras como "estúpido", "ignorante", "loco"
  • Declaraciones generales que incluyen las palabras "siempre" o "nunca"
  • Momentos de "te atrapé" o aplausos: estos son momentáneamente gratificantes, pero pueden erosionar tu relación con la persona
  • Ataques personales (ad hominem)
  • Etiquetas que la gente no ha adoptado
  • Maldecir (no me opongo a maldecir en general, pero en conversaciones difíciles, maldecir puede distraer y aumentar las emociones y la actitud defensiva)

Por supuesto, podemos usar estas palabras si así lo deseamos; es un país libre. Pero si realmente queremos ser creíbles y confiables durante un desacuerdo, si queremos maximizar nuestro impacto y comprensión, tomaremos precauciones. Estas palabras engendran hostilidad y ansiedad. Cuando los usamos, aquellos que podrían haber simpatizado con nuestra causa ahora pueden pensar que somos un idiota.

7) HACER: Demuestre que comprende, incluso si no está de acuerdo

No podemos jugar baloncesto si no sabemos qué acciones constituyen una infracción o una falta, ¿verdad?

Lo mismo ocurre cuando no estamos de acuerdo. Si entramos en una conversación y no nos tomamos el tiempo para escuchar y comprender los matices de lo que alguien dice o cree, estamos jugando sin comprender las reglas. Podríamos decir cosas que no tienen sentido o no se ajustan a la situación, lo que podría significar que nuestra participación se vuelve frustrante o irrelevante. También podríamos perder oportunidades de hacer buenos puntos que podríamos haber hecho, si solo hubiéramos prestado atención .

Todos quieren ser escuchados, especialmente en los desacuerdos. No ser escuchados, o que nuestras palabras se tuerzan, genera mucho resentimiento. Así que tómate el tiempo para escuchar.

Y después de haber escuchado, haga un punto para reflexionar, literalmente y en voz alta. Hágales saber que escuchamos:

  • "Entonces, si te entiendo correctamente ..."
  • "Parece que estás diciendo ______, ¿es eso correcto?"
  • "¿Puedo resumir lo que estoy entendiendo hasta ahora?"

8) NO HACER: Usar el sarcasmo y abstenerse de hablar en fragmentos de sonido

El sarcasmo, especialmente el sarcasmo en las conversaciones en línea, puede ser particularmente riesgoso para el discurso porque no podemos escuchar el tono auditivo. Puede ser difícil saber cuándo alguien está bromeando. Trate de decir exactamente lo que quiere decir y no haga bromas a costa de alguien. Recuerde, su relación a largo plazo con esa persona es más importante que la conversación actual. Si quiere ser influyente con ellos, si quiere permanecer en comunidad con ellos, buscará utilizar un lenguaje directo que no deje lugar a malas interpretaciones.

Además de abstenerse del sarcasmo, tómese el tiempo para deletrear una respuesta o explicación más larga en lugar de tratar de usar fragmentos de sonido que pueden tomarse de manera incorrecta o verse como arrogantes. Si la conversación le importa, tómese el tiempo para deletrearla pacientemente.

Dicho todo esto, usar el humor para mejorar el estado de ánimo puede ser útil cuando las cosas comienzan a ponerse demasiado intensas. Pero tenga cuidado si está hablando de un tema serio en el que las personas han experimentado dolor. En tal caso, lo más probable es que el humor parezca insensible.

9) NO: Sea condescendiente

A nadie le gusta un sabelotodo.

Incluso si está goteando en conocimiento académico, incluso si puede hablar en círculos con alguien, los alienará en el momento en que actúe de manera superior. Tener más conocimiento que otra persona no te convierte en una mejor persona. Tenga en cuenta que aquí no estamos hablando de confianza . La confianza es importante. En última instancia, ser condescendiente se trata de control: buscar controlar u obligar a alguien a estar de acuerdo con nosotros e implicar que si no lo hace, es malo o estúpido.

¿Cómo dejamos de ser condescendientes? Aquí hay algunas ideas:

  • Deje de explicar cosas que la gente ya puede saber, interrumpir, actuar como si usted fuera la autoridad final o ser incrédulo de que alguien no sepa algo.
  • Si le está escribiendo a alguien, lea el borrador en voz alta y observe detenidamente su tono
  • Pídale a otra persona que lo lea y que dé su opinión honesta.
  • Admita la posibilidad de que esté equivocado o le falte información. Reconoce tus límites. Califique sus ideas con declaraciones del tipo "Yo hablo", como "como yo lo veo", "en mi experiencia", "en mi investigación" o "en mi opinión".

10) HACER: enseñar y ser capaz de aprender

Los buenos profesores son pacientes, amables y le dan a las personas el espacio para descubrir cosas a su propio ritmo. No se enojan con alguien por no saber algo. Es importante destacar que los buenos profesores no confunden "desinformado" con "estúpido". Las personas inteligentes pueden creer ideas falsas o engañosas, y eso no las hace menos inteligentes. Significa que pueden tener lagunas en su comprensión o fuentes poco fiables. La inteligencia y la educación son diferentes; recuerde no confundir los dos.

También sé enseñable. Cuando hablamos con un compañero, nos ayuda mucho a permitir que nos desafíen. Decir cosas como "Nunca lo pensé de esa manera" o "Eso es nuevo para mí, voy a leer sobre eso" demuestra que somos un co-aprendiz. Si queremos enseñar, debemos estar abiertos a que nos enseñen.

Un intercambio de información bidireccional iguala la dinámica de poder. Es más probable que las personas se abran cuando hablan con un compañero que todavía está en un viaje de aprendizaje, como ellos.

11) HACER: agradecerles por no estar de acuerdo

Este último es importante: diga "gracias" cuando alguien se tome el tiempo para no estar de acuerdo. Puede que no lo parezca, pero el desacuerdo es realmente un regalo. Cuando alguien no está de acuerdo con nosotros, no tuvo que tomarse un tiempo precioso de su vida para participar. No nos deben su atención ni su cortesía. Cuando eligen no estar de acuerdo con nosotros de manera saludable, están ofreciendo una cortesía. Trate de reconocer y honrar la extraña belleza de ese intercambio.

En conclusión: un sano desacuerdo merece la pena

De hecho, es posible tener una conversación con casi cualquier persona, sobre cualquier tema, y ​​no perder los nervios. Sin embargo, sano desacuerdo no sucede mágicamente. Es un trabajo duro. Requiere habilidades, práctica y coraje. Sin embargo, el trabajo vale la pena porque tenemos que estar bien en desacuerdo para tener comunidades fuertes y una sociedad fuerte.

Mientras condicionamos nuestros músculos conversacionales, recuerde que no podemos controlar a otras personas. No podemos decidir quién debe estar de acuerdo con nosotros, cuándo o en qué medida.

Pero podemos construir puentes en lugar de hogueras.

No es posible que comprenda la verdadera fuerza que reside dentro de usted hasta que utilice el poder de la mente subconsciente. ¡Con este poder, puedes hacer cualquier cosa!

Ya sea un fin de semana largo con tus suegros difíciles, una conexión a Internet perdida durante una entrevista importante o una pandemia global, suceden cosas.

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